miércoles, 7 de marzo de 2012

Reflexiones personales sobre el tema de las cualidades positivas y negativas del profesor.


Se podría decir que hay tantos tipos de profesor como tipos de persona, y no tendría que corresponderse necesariamente el uno con el otro. Que un profesor tenga mayor o menor éxito en sus objetivos depende incluso más que la personalidad del mismo, en el estilo de impartir docencia que siga y en los propios objetivos que se haya planteado, en las aptitudes que más valor le pueda reconocer al alumno de la asignatura. Estos objetivos podrían ser una buena conducta en clase, participativa, el interés demostrado, y sobre todo y como suele ser más normal, los conocimientos adquiridos.

Creo que el profesor debería entenderse por aquella persona que se preocupa de motivar y ayudar en la asimilación de conocimientos. La información ya está ahí, se supone al alcance de todos, lista para cogerla; pero la figura del profesor es necesaria para hacerla comprensible. Más que convertirse, en caso extremo, en un evaluador de una materia que el alumno mismo ha de ingeniarse para aprender, ha de ser una figura cuya motivación sea alentar al estudiante en pos de un fin concreto.

Dudo que alguien sin motivación sea capaz de transmitir motivación, igual que dudo que alguien sin unos conocimientos sea capaz de transmitirlos. Me parece igual de importante la especialización y amplitud de experiencia, de títulos y de conocimientos, que las ganas de expresarlos. El profesor ha de tener vocación de profesor, ya que para poder ayudar a encontrar a los alumnos sus vocaciones, antes debería haber encontrado la suya.

Cada estilo de impartir docencia tiene su parte buena y su parte mala, así que no se puede extrapolar ninguna fórmula general que pueda conseguir lo máximo de cada alumno. Ya que la única forma de éxito verdadera consiste en motivar al alumno en aquello que se explica, para hacérselo interesante, el profesor habrá de ser respetado, pero no desde el temor, que implica un falso respeto y el propio temor del profesor a perder ese respeto, sino desde la admiración. Por supuesto, parece demasiado ideal, y seguramente sea una tarea difícil de conseguir, pero conseguir ser ameno y a su vez transmitir autoseguridad, debería ser un estándar al que tender, y al que dedicar una carrera dedicada a la enseñanza.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Objetivos y competencias


Hemos de distinguir entre fines (fines de la educación, metas finales, con un alto grado de generalización) de objetivos. Hay distintos tipos de objetivos: los objetivos didácticos, que son los operacionales o de aprendizaje, se formulan de la siguiente manera: han de seleccionar las palabras de forma sencilla, han de ser observables, que especifique lo que se ha de hacer, la clase de actividad, que seleccionen el grado de precisión mínima, y que sean unitarios, es decir, medibles de uno en uno. Los objetivos expresivos, sin embargo, escriben situaciones de aprendizaje, son más abiertos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Visionado de la película “Buda explotó por vergüenza”



Es difícil, o imaginamos difícil, ser capaz de retratar una cuestión global, la necesidad y dificultad al acceso a una enseñanza; desde un punto de vista que podría darse en cualquier lugar del mundo, infantil; pero enmarcado en un contexto muy concreto, cuya lejanía en el espacio no es mayor que su cercanía en el tiempo. Aunque utilice una historia y una puesta en escena de tan realista que se hace imperceptible, es a través de su esquema y de la consecución de situaciones que aparecen, cómo se retrata una sociedad, una cultura, de forma parecida a la sátira pero sin caer en ella, porque su mayor baza reside en el punto de vista, en contar la crudeza desde el prisma de la inocencia y de la ingenuidad. Quizá algo demasiado duro como para ver desde nuestros propios ojos. Es curioso cómo algunas veces la madurez no nos hace más fuertes, sino todo lo contrario.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Recursos en el aula


Muebles de papel de periódico: nivel experto.

De la clase impartida, creo que la idea más importante que podemos aprender es que los recursos de un profesor no nacen sólo de la materia que dicta la unidad didáctica, sino de sus propias capacidades, que como las del alumno, se ponen a prueba y han de crecerse en algunas situaciones. Es la ventaja y riesgo del que goza el poder trabajar desde el proceso, y a su vez, lo que deja mayores puertas abiertas y lugar a hacer la experiencia en el aula interesante.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La Unidad Didáctica


La unidad didáctica concreta los contenidos de un programa, y los secuencializa y los temporaliza. Se forman esquemas globales tipo, en base a los contenidos planteados en el diseño curricular base. Se han de plantear los medios de aprendizaje, los contenidos mínimos que los conforman y que hay que alcanzar para superar la asignatura. A cada aprendizaje, le corresponde un concepto. Los contenidos en materia de estudio en la educación artística se plasman en obras concretas, en la disciplina propia y en actitudes y valores. Se habrá de definir muy concretamente el concepto clave que supondría el aprobado. 

miércoles, 25 de enero de 2012

Programación. El diseño curricular base.


Hemos aprendido que, mientras que el profesor se encarga del método de enseñanza, de adaptarlo a su forma de dar clase, de transformarlo en acciones, los principios pedagógicos están al cargo del Ministerio. Que el alumno, para acceder al nivel de desarrollo pertinente, debe hacer una prueba de nivel que respalde que ha adquirido los conocimientos previos, para que le sean planteados los siguientes.

Han de construirse aprendizajes significativos, es decir, se han de construir significados, hay que conseguir que los entienda, y que los realice por sí mismo, que adquiera esa funcionalidad. Y el aprendizaje es de modo globalizado, no se relaciona de forma arbitraria, sino de forma substantiva. La estructura cognoscitiva parte de puntos más puntuales, valga la redundancia, hacia más complejos. La Teoría de la Elaboración se orienta a este fin: se presentan las partes para luego ser desarrolladas, de lo más general a lo más detallado; de lo más simple a lo más complejo. El alumno ha de ser consciente del contexto y de la importancia de su enseñanza. Así, y acorde a los distintos objetivos planteados (de desarrollo, de adquisición) de forma clara y sencilla, y siendo observables, se han de resolver las situaciones de aprendizaje.

miércoles, 11 de enero de 2012

Visionado de la película "La Clase"



¿Quién dice que en el realismo no es importante la mise en scène?
Interesante reflexión sobre la educación postmoderna. No, no puede sintetizarse tanto, no una obra que es capaz de englobar en un metraje normalizado problemas y situaciones tan reales como la educación en valores, la multiculturalidad, el respeto, la disciplina, la convivencia… desde el día a día hasta el curso a curso; desde el alumno, el profesor, la persona concreta, a todo una porción de la sociedad; desde la adaptación de una novela a la plasmación cercana al documental. Desde lo más pequeño o la más grande, y dándole importancia a cada clase, a cada reacción y a cada frase; sólo así consigue que nos demos cuenta de la importancia y el poder que tiene la figura del profesor, y de lo bueno o terrible que puede ser asumir esa responsabilidad. Y lo que tiene más mérito: hace cercana una situación que existe, con la que convivimos, que hemos vivido y podemos contemplar en este momento, en cualquier contexto, y que sin embargo no nos acaba de afectar como un acontecimiento. Hacer que una historia sea más real que la realidad es una capacidad que tiene el cine, y que sabiendo sacarle partido, puede merecer desde llevarse una palma de oro en Cannes, hasta evocarnos un sentimiento. No digo cuál de estas dos cosas es más importante, porque no podría saberlo.